Turismo La Valetta.
La Valetta, conocida con el nombre
de “il-belt” (la ciudad),
es la capital de Malta, a pesar de que no se trate
de la ciudad más poblada del país (la
ciudad más poblada es Birkirkara).
Sus poco más de siete mil habitantes
viven en una ciudad fundada a mediados del siglo
XVI, cuando en la zona se construyó
una iglesia. Debe su nombre a su fundador, Jean
Parisot de la Valette, fundador de la famosa
orden de caballeros que lleva el nombre de la isla.
Entre su arquitectura, a parte de la citada iglesia,
hay numerosos edificios de estilo barroco
y varias construcciones de uso militar. El barrio antiguo,
declarado en el 1980 Patrimonio de
la Humanidad, es el barrio histórico más
denso de toda Europa debido al gran número de
edificios de interés arquitectónico que
están presentes. De entre ellos, cabe destacar
los siguientes.
La co-catedral de San Juan. La antigua
iglesia construida por la orden de los caballeros, fue
en su inicio fortificada para proteger la isla de los
ataques enemigos. Con vistas al mar, tiene relieves
esculpidos directamente en la piedra por Mattia Preti.
Lo que actualmente es el Parlamento de Malta y el Museo
de Bellas Artes de Malta, antiguamente era el Gran
Palacio del Maestro. En el siglo XIX
se construyó su ópera, pero desafortunadamente
fue destruida durante la segunda guerra mundial. A demás
de las construcciones religiosas y arquitectónicas,
en esta ciudad podemos encontrar diferentes parques
y jardines. El más famoso son los jardines
de Barraka. A pie de la bahía, es el
lugar para residentes y turistas para contemplar las
puestas de sol frente al mar. El otro gran jardín
es el de Hastings, situado justo en pleno bastión
defensivo de la ciudad.
A pesar de que su población
va reduciéndose con el paso del tiempo, el flujo
de habitantes se dirigió hacia los barrios de
las periferias de la ciudad. Más allá
de los bastiones, es donde se construyeron los diferentes
suburbios.
La Valetta es una
ciudad que se construyó a lo largo de una pequeña
península, y por lo tanto posee numerosas zonas
repletas de callejuelas y edificios de aspecto oscuro
y antiguo. Es por su geografía, que el único
transporte público para moverse por la zona es
el autobús. Varias rutas terminan (o empiezan,
según se mire) en la entrada a la ciudad, dejando
el acceso del resto del casco antiguo para los transeúntes
para preservar la arquitectura.
A parte de los edificios de interés
arquitectónico, uno puede aprovechar
las fiestas que se celebran para visitar la zona. Las
más populares son las del 10 de febrero, fiestas
de carácter religioso en las cuales se hacen
diferentes procesiones por las calles.
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