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Pueblecitos
de Malta.
Aparte
de la capital, La Valletta, en la República de
Malta hay muchos pueblos que no debemos perdernos. Entre
ellos está Marsaxlokk, el segundo
puerto más grande del país y de la isla
de Malta. Son famosos los luzzus, barcos de
colores de los pescadores de esta localidad,
que tienen el “ojo de Osiris”
pintado en la proa, superstición que los protege
de los malos espíritus. Siendo un pueblo pescador
tan importante, no podía faltar el gran mercado
de pescado de los domingos, donde los
pescadores, desde sus barcas, venden sus productos;
ni los menús basados en pescado fresco que nos
ofrecen los numerosos restaurantes del lugar. En este
enclave encontraron refugio, durante mucho tiempo, los
piratas del Mediterráneo. Por
su puerto pasaron, también, los turcos —iniciando
así el gran sitio de 1565 que
acabó siendo la excusa para la construcción
de La Valletta—, Napoleón
en 1789 y, exactamente doscientos años
más tarde, Bush y Gorbachov, que tuvieron una
reunión aquí.
Como
curiosidad, cabe añadir que, cerca del pueblo,
en la Punta Delimara, se rodaron algunas escenas de
la célebre película Los Cañones
de Navarone.
La
localidad de Mdina, que antiguamente
fue capital de Malta, tiene un precioso casco antiguo
y en sus retorcidas calles podemos ver influencias de
culturas muy diversas, que dejaron huella a lo largo
de varios siglos, aunque la ciudad recogió todas
esas aportaciones y consiguió un estilo propio.
Es lo opuesto a La Valletta: Mdina era la residencia
de la aristocracia maltesa. Prueba de ello son los palacios
nobles —en uno de los más famosos, el Palacio
Inguanez, se alojó el rey Alfonso XIII—
que hay en este municipio de más de 3.000 años
de historia.
En
Rabat, situada alrededor de la ciudadela de Mdina y
rodeándola, se encuentra, en realidad, el centro
urbano de la esta ciudad. Curiosamente, en árabe,
“mdina” significa “ciudad” y
“rabat” es “arrabal”
o, en otras palabras, “las afueras de la ciudad”.
Pero el nombre original del lugar se lo dieron los fenicios,
que lo llamaron “Malat”, origen del nombre
actual del país. Aunque Mdina ya no está
habitada y es por ello que se conoce como “Ciudad
del Silencio”, después de que
la aristocracia la abandonara al ser superada la
ciudad por Rabat —que se convirtió
en centro comercial al contar con una estación
de ferrocarril desde el siglo XIX—,
no está abandonada. Se ha invertido mucho dinero
en restaurarla para convertirla en una de las ciudades
más hermosas de Europa, que es fundamental ver
de noche. Mdina y Rabat son lugares
típicamente rurales del centro de Malta, muy
diferentes de las costas, llenas de turistas. Aquí
se viene a conocer la historia, el corazón cultural
de Malta.
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