|
Historia de
Malta
El primer indicio de arquitectura de
las islas fueron los megalitos encontrados en sus tierras,
pero el origen de Malta más conocido se remonta
al año 1000 a.C., cuando la cultura de los fenicios
ocupó por primera vez las islas. Tres siglos
más tarde, fueron los griegos los que la ocuparon
convirtiéndola en una colonia. Más tarde
pasó a manos cartaginesas, para terminar en posesión
de los romanos tras la rendición de los cartagineses.
Fue precisamente durante el dominio romano, que Malta
gozó de buena salud económica.
Tras la caída del imperio romano,
Malta se convirtió en un archipiélago
que iba pasando de mano en mano de los ejércitos
que querían dominar el continente. Tras ser invadida
por los bizantinos durante un no muy largo período,
finalmente cayó en manos de los árabes,
que además de dejar claros ejemplos de arquitectura,
dejaron huella en el actual y moderna lengua maltesa.
Y volvió a ser cristiana con
la llegada de los sicilianos, trayendo con ellos sus
títulos nobiliarios y de nobleza. Estas islas
volvieron a ser moneda de cambio por parte de los caballeros
de la orden de los Hospitalarios, esta vez como regalo
conjuntamente con Trípoli por parte del rey castellano
Carlos I. Estos soldados crearon la conocida internacionalmente
como Orden de Malta.
Tras un intento fallido de invasión
otomana para anexionar el territorio al imperio que
estaban construyendo desde el norte de África,
la orden siguió sobreviviendo hasta la invasión
napoleónica durante los últimos años
del siglo XVIII.
Gracias al Tratado de París
del año 1814, Malta formó parte del imperio
británico, y se convirtió en escala obligada
de los mercantes en la ruta hacia las indias a través
del nuevo Canal de Suez. Durante la Segunda Guerra Mundial,
y debido a su estratégica situación en
la que se encontraba, Malta fue sitiada varias veces.
Al final, recibió su independencia en el año
1964. Se convirtió en un estado soberano de Inglaterra,
para más tarde convertirse en una república
de la Commonwealth.
Actualmente, en Malta se habla tanto
el Inglés como el Maltés. Este idioma,
también hablado en Australia por ser lugar donde
reside gran número de expatriados malteses, se
cree que procede del árabe ya que estos invadieron
y se asentaron en el lugar durante bastante tiempo,
y del fenicio por las mismas razones anteriormente citadas.
Hablando de los malteses, y más
concretamente de su carácter, amable y tranquilo,
es una suma de su pasado multicultural que ha tenido
Malta desde tiempos fenicios hasta nuestros días.
Un país europeo, pero con edificios y construcciones
árabes, lenguaje mezcla de ingleses y del norte
de África. Una mezcla que hace a sus habitantes
un pueblo que siempre ha sido consciente de su lugar
estratégico en el mar Mediterráneo.
|