Gastronomía en Malta
La gastronomía de Malta es el resultado de
la mezcla de los habitantes propios de las islas con
las diferentes invasiones que ha sufrido dicho país
a lo largo de su historia, sobretodo de origen árabe
e italiano (más concretamente de Sicilia).
Prueba de la influencia árabe
es el Kuskus. Mientras en países
como Tunisia se usa cebolla, ajo, tomate y pollo, en
Malta este plato se prepara como una sopa densa, cargada,
cuyo principal ingrediente son las habas frescas, además
de los ingredientes y productos de sus compañeros
árabes.
De la cultura italiana, los malteses
se han hecho suyos platos como la minestra, que en Malta
la llaman sopa maltesa. Esta se prepara
con variada verdura fresca del día y con el pan
típico de las islas, el hobza. Aunque se consume
durante todo el año, debido a su gran poder
calórico y energético, es tomado
sobretodo durante los días más fríos
de invierno.
También de Italia se crearon
variadas recetas de pasta, eso sí, todas ellas
bajo el estilo y la forma de hacer maltés. Por
una parte tenemos los macarrones a la maltesa. Con la
pasta típica italiana, se le añade salsa
boloñesa, huevos y, según la familia,
también se le puede poner bacon y guisantes.
Por otra parte, los raviolis (llamados ravjul):
rellenos de requesón y perejil,
o con carne. Todo ello recubierto con salsa de tomate,
apio y albahaca. Y una receta curiosa, cuyo origen árabe
es obvio, es el arroz al horno, plato en el que utilizan
curry.
Respeto a las carnes, en Malta,
a parte de las carnes cocinadas con vinos, es muy popular
la de conejo. Este plato tradicional del país,
se cocina poco hecho, y se cuece durante unas cuantas
horas sumergido en vino tinto. Se suele servir con patatas
y ensalada.
Para acompañar todas las carnes,
está la salsa típica maltesa: la zalzett
tal-malti. Realizada con cerdo, sal marina, granos de
pimienta, ajos y cilantro. En lo que a las verduras
se refiere, en Malta se consume la Bigilla, un tipo
autóctono de judía y su variedad seca,
la tal-girba, la cual ha sido remojada
en agua durante todo un día y dejada secar antes
de cocinarla.
Pero donde el turista puede observar
la gran influencia de la cultura italiana es en el campo
de la bollería. Los Kannoli,
una pasta rellena de queso o de crema, a veces también
de ricotta y/o de chocolate. Si se le añade fruta,
este plato puede servir como postre. Según el
ingrediente con el que se rellena la Kannoli. El queso
(que tienen una manera propia de preparar algo parecido
a la mozarella italiana) el pan (que
se prepara de una manera consistente, siempre para acompañar
durante las comidas. Se suele acompañar con salsa
de tomate si se quiere consumir como un snack) son dos
productos donde también se puede observar la
huella italiana.
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